Dormir lo suficiente se ha asociado con características saludables, como mejor presión arterial, mejor control del colesterol y peso saludable.
Según estudios internacionales
recientes de la American Heart Association -Asociación Americana del Corazón- los
problemas de una deficiente higiene del sueño se han asociado con enfermedades
cardiometabólicas, por lo que cada día adquiere mayor importancia a la hora de
mantener un corazón sano.
Aun cuando los especialistas
indican que dormir entre 7 y 9 horas de sueño es fundamental para la salud
general , otros componentes del sueño han sido poco valorados, como mantener un
horario constante para acostarse, dormir sin interrupciones, el desempeño
durante el día y la satisfacción con la calidad del sueño, aspectos que
contribuyen directamente a la salud del corazón y a los factores de riesgo
relacionados, como enfermedades cardíacas, ataque o derrame cerebral, presión
arterial alta, colesterol alto, inflamación crónica, intolerancia a la glucosa,
obesidad, apnea obstructiva del sueño,
deterioro cognitivo y depresión.
Abordar estas distintas
dimensiones del sueño en los controles habituales, podría ayudar a reducir los
riesgos para la salud cardiovascular, brindando información esencial para
mejorar la atención, el diagnóstico y el tratamiento. Es fundamental que, en
cualquier etapa del ciclo vital, las personas no acepten que un sueño
deficiente es un hecho de la vida, o una consecuencia inevitable asociada a la
vejez, la maternidad o la carga laboral, entre otras. Hablar con el médico
acerca de las dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormidos, o la
somnolencia diurna excesiva, podría permitir una evaluación más exhaustiva del
estado de salud integral y mejores resultados en los tratamientos.
La recomendación es realizar tus
exámenes preventivos a tiempo, como EMPA y EMPAM, así como los controles
regulares de toda la familia. Solicita atención a través de TeleSalud o en tu
centro de salud.
