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Educación en salud y más actividad física para mejorar las cifras de Diabetes

La prevención constituye la principal herramienta para evitar casos nuevos y revertir la alta prevalencia en nuestro país.

El sobrepeso y el sedentarismo se han transformado en enormes desafíos sanitarios de complejo manejo en Chile, arrojando cifras alarmantes a nivel nacional: el 42% de los adultos padece obesidad, lo que convierte al país en el primero de Sudamérica en este índice. Si se incluye el sobrepeso, el porcentaje de adultos con algún grado de malnutrición por exceso supera el 70%. En cuanto al sedentarismo, aproximadamente el 40% de los adultos tiene niveles insuficientes de actividad física y solo el 26.4% de los niños y adolescentes entre 5 y 17 años son físicamente activos, mientras que ocho de cada diez chilenos no realizan la actividad física recomendada por la Organización Mundial de la Salud. 


Existe amplia evidencia científica que demuestra que la actividad física regular es una de las estrategias más efectivas para prevenir la diabetes tipo 2, pues el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina, favorece el control del peso corporal, reduce la grasa visceral y contribuye a mantener niveles normales de glucosa en sangre. La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada como estrategia de prevención y se ha comprobado que existen reducciones significativas en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en personas que integran a su rutina planes de ejercicios aeróbicos y de fuerza.


Por otro lado, es importante que las políticas públicas actuales incorporen el trabajo preventivo con las infancias, donde la diabetes tipo 2 es cada vez más frecuente pudiendo evitarse. En el caso de niñas y niños, la OMS recomienda 60 minutos diario de actividad física moderada a vigorosa, los cuales pueden desarrollarse a través de las rutinas del hogar y fundamentalmente en el aumento de horas de educación física en los establecimientos educacionales.


El juego activo, andar en bicicleta, caminar o formular actividades familiares recreativas al aire libre frecuentemente, puede marcar una gran diferencia en términos de prevención de la diabetes tipo 2 desde la infancia, construyendo hábitos saludables que perduren en el tiempo donde la actividad física sea parte natural del estilo de vida.